El espeto es un elemento de la forma de vivir y sentir de los malagueños. Otra de las singularidades de la cocina de Málaga. Un atractivo más para los turistas. Una especialidad culinaria ancestral ligada a Málaga y al resto de Andalucía. El espeto de sardina también está vinculado a la fiesta popular de la moraga.

Colectivos y asociaciones quieren salvaguardar los conocimientos y saberes asociados a la elaboración del espeto de sardinas. Por ello han solicitado a la UNESCO que sea declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Barca de espetos de sardinas

HISTORIA

No se sabe la fecha exacta del nacimiento del espeto de sardinas. Sí hay constancias históricas de su existencia a finales del siglo XIX. El cuadro La Moraga (1879), del pintor malagueño Horacio Lengo, refleja esta manera de cocinar las sardinas en las playas malagueñas. Una crónica de la visita del rey Alfonso XII a la Axarquía en enero de 1885, recoge que degustó sus famosos espetos. En 1882 ya existía en El Palo el primer establecimiento que ofrecía de forma comercial el espeto de sardinas.

Los historiadores locales coinciden en apuntar que fueron los pescadores los que iniciaron esta forma peculiar de cocinar el pescado. Que aprovechaban el pescado sobrante y los cañaverales cercanos a la playa para cocinar al espeto.

"jábega" malagueña para uso deportivo

«jábega» malagueña para uso deportivo

 

TALLER DE ESPETOS

Para la realización de la espetada se realiza sobre una pequeña barcaza a modo de atril donde se añade arena de playa de la zona del Pedregalejo, sobre ella se añade la leña (siempre de encina) para poder crear las brasas.

En el taller de espetos complementamos la visita con los astilleros tradicionales, dado que la relación de la Mar con los espetos es indivisible por razones obvias. Visitamos los astilleros donde se restauran las famosas jábegas (barcazas de pesca tradicional de origen fenicio) y que actualmente solo tiene uso deportivo. 

El barrio marinero es otro componente importante, es como si hubiera dos Málaga. El barrio del Palo mantiene esa esencia de pueblo dentro de la ciudad y con una marcado carácter propio que las familias marineras adquieren con los años. Una arquitectura peculiar que junto al mar es agradable el paseo conociendo su curiosa historia. 

Finalizamos con la actividad propia, donde aprenderemos a «espetar» algunos de los pescados de temporada. El maestro espetero les mostrará los diferentes tipos de pescados que pueden espetarse, así como la curiosa forma de realizarlo, siendo ellos mismos los que intentarán realizarlo.

Es una actividad muy recomendable para familias y parejas que quieran descubrir nuevos lugares y cultura en una segunda visita, o que tengan días disponibles para organizar varias visitas. El traslado siempre está incluido, ya que la barriada del Palo queda alejado de la zona centro de la ciudad. Las fechas que no se realizan espetadas son desde finales de septiembre hasta finales de febrero. Por una cuestión de temporal y tipo de pescado que puede espetarse. 

Chef José María, del restaurante segoviano «José María» aprendiendo a espetar. Incentivo organizado por Andalucía Experiencias para los 120 trabajadores del restaurante.

Como curiosidad: Nuestro maestro espetero ha realizado multitud de espetadas fuera de Málaga y siempre se ha llevado consigo más de 200 kg. de arena de playa del Pedregalejo para que fuera auténtica (pero siempre devolviendo la arena a su lugar, una vez se realiza la actividad). Sirva como ejemplo: el taller de Espetos que realizamos en el Rocío en el año 2012 para un incentivo de Siemens. Tuvimos que transportarla desde Málaga  en un pequeño remolque.

Fotos: Andalucía Experiencias

 

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